Coaching

Nada es eterno: alto rendimiento si, autodestrucción no

La semana pasada un cliente me preguntó qué podía hacer si había perdido la motivación, porque llevaba años opositando a la vez que trabaja y la carga en su trabajo era cada vez mayor. Estaba empezando a sentir ansiedad real en su día a día y a no saber gestionar bien la carga mental de su situación.

Quiero traer al blog este tema, porque creo que merece ser atendido con una mirada especial, sobre todo de cara a aquellas personas que estén enfrentando una alta exigencia inminente de resultados.

Por eso, una vez al mes, dedicaré una entrada al alto rendimiento.

Evidentemente, cada caso merece un análisis exhaustivo, y los motivos y variables de esas sensaciones son múltiples y no podemos pretender llevar a cada persona a un marco general, pero sí puedo darte algunos tips, que quizá te sirvan de ayuda.

La confianza real en ti mismo/a es tu principal aliado

    Puede que seas ese tipo de persona que tiene la continua sensación de «no llegar», independientemente de la tarea que esté realizando. A veces, esa sensación y el estrés nos induce a pensar de forma negativa sobre nosotros mismos, aunque no nos demos cuenta.

    En situaciones de alta exigencia, es fundamental que tiremos de una dosis extra de confianza, pero, ¿qué tipo de confianza? porque hay situaciones en las que «confiarnos» o «confiar demasiado» es arriesgado, porque la tarea si o si es exigente materialmente y nadie la saca simplemente subiendo el ego o «alzando el cuello», como suelo decir.

    Ese tipo de confianza puede que la necesitemos en otro tipo de entornos, donde lo social o corporativo juegan otro papel. Pero este no es el caso donde quiero poner hoy el foco.

    A mi modo de ver, este tipo de situaciones son una perfectísima oportunidad para tirar de una dosis de lo que yo llamo «confianza REAL», que viene del amor propio, de la sensación de que puedo hacerme fuerte ante el reto, porque confío de verdad en mi voluntad, en lo que viene de mi, porque puedo de verdad con ello.

    Alinea tu motivación interna con tu motivación externa

    Es importante buscar dentro de todas las situaciones incómodas a las que tenemos que hacer frente, la parte buena de la tarea, la parte que es para mi, que me ayuda a crecer personalmente, a aprender cosas nuevas, a hacerme mejor persona.

    Igualmente, no debemos olvidar que hay un foco fuera, que la vida se compone de una parte social externa que valida nuestro esfuerzo y que nos abre las puertas hacia otros lugares que no están sólo dentro de nosotros.

    Ambas motivaciones son esenciales en cualquier movimiento que emprendamos que requiera un sobresfuerzo, y van a ser tus aliadas en el camino. Si notas ansiedad, puede que hayas descuidado tu motivación interna. Si notas demasiada calma en tu aprendizaje y poco foco en tu camino, puede que hayas descuidado tu motivación externa.

    Elige tus batallas

    Puede que este sea un momento donde necesites una dosis de especial estabilidad en el resto de materias de tu vida.

    Si no tienes ningún problema aparente y urgente que demande tu atención, te sugiero que tampoco lo busques. Si la vida te está dando limones, haz limonada. No pasa nada, no todo tiene que ser ya.

    Come bien dentro de tus posibilidades, no empieces a hacer dietas macrobióticas. Haz deporte a tu ritmo, no te plantees una maratón en seis meses o empezar a engancharte a un nuevo deporte, póntelo fácil. Quieres dejar un mal hábito, bien, reduce el consumo de momento, si puedes y todo llegará.

    No podemos con todo y cada uno debemos saber cual es nuestro nivel óptimo de carga mientras estamos en esta situación. Negar la evidencia, solo nos convierte en inconscientes.

    Mantén un pensamiento lo más funcional y práctico que puedas frente a tu vida en este momento.

    Por supuesto, a veces ocurren panoramas donde todo es hoy y todo a la vez, y no podemos controlarlo, porque no viene sólo de nosotros. En este caso, no tenemos más remedio que enfrentar la situación e intentar salir de ella lo mejor posible con nuestras herramientas, y si necesitamos ayuda, pedirla.

    En resumen, elige la batalla, mantén un pensamiento lo más funcional y práctico que puedas frente a tu vida en este momento.

    Nada es eterno, todo pasa, pero que pase lo mejor posible.

    Lorena Mateo